Helmut Marko ha anunciado que dejará su cargo en el proyecto de Red Bull al final de 2025, decisión que vinculó públicamente al golpe que supuso perder el título de pilotos en Abu Dhabi este año, y que pone fin a más de dos décadas como piedra angular del equipo y su programa de jóvenes pilotos.
Su salida llega tras una temporada 2025 complicada para Red Bull, reuniones internas con la cúpula y la confirmación de que Marko no cumplirá el contrato hasta 2026, lo que marca un abrupto cierre de ciclo en Milton Keynes.
Para los fans latinoamericanos la noticia late con doble impacto: Marko fue artífice del ascenso de figuras como Max Verstappen —a quien siempre respaldó— y su marcha abre interrogantes sobre el futuro competitivo del equipo que dominó la última década.
Este giro significa una transición profunda en la F1: Red Bull pierde a uno de sus estrategas y gestores más férreos justo cuando rivales como McLaren concretaron una recuperación decisiva en 2025, lo que augura una parrilla más incierta y atractiva para la afición.
Checo Pérez, como referente latino en la grilla, aparece en un escenario donde las decisiones de la dirección deportiva y los cambios estructurales pueden redefinir su papel y opciones de podio en 2026, por lo que su situación será seguida de cerca en la región.
