En la última carrera del Gran Premio de Abu Dhabi, un dramático choque en la pista entre Yuki Tsunoda, piloto de Red Bull, y Lando Norris, aspirante al campeonato, acaparó todas las miradas. Tsunoda protagonizó maniobras defensivas muy agresivas al tratar de impedir el avance de Norris, quien buscaba recuperar el tercer puesto crucial para la pelea por el título. Red Bull, que tenía a Max Verstappen liderando la carrera, utilizó una estrategia arriesgada enviando instrucciones a Tsunoda para que protegiera el liderazgo, lo que llevó a que la tensión entre equipos y pilotos estallara por radio con mensajes cargados de frustración y acusaciones.
Este episodio es relevante para los fans de la F1 en Latinoamérica por varias razones. Primero, refleja la fuerte influencia que el equipo Red Bull tiene en la decisión de carrera y cómo sus tácticas pueden impactar directamente el desenlace del campeonato, algo que también afecta a las esperanzas de pilotos y equipos rivales. Además, la polémica evidencia la importancia de la estrategia en pista y la presión que sufren los corredores en las últimas vueltas, generando debates apasionados entre seguidores de toda la región sobre la ética y el “juego sucio” en el deporte.
Aunque Sergio “Checo” Pérez no fue protagonista directo del incidente, su rol permanente dentro de Red Bull como pieza clave para el equipo siempre está en el radar de los fans latinoamericanos y medirá cómo este tipo de acciones afectan a la imagen y futuro del equipo en la región. Tsunoda, en su despedida posiblemente definitiva de la Fórmula 1 con Red Bull, recibió penalización por su maniobra, lo que confirmó la revisión por parte de los comisarios, aunque Norris fue exonerado gracias a que se constató que fue forzado a salir de la pista. La tensión en los radios de equipo y la polémica decisión de los comisarios dejaron una marca imborrable en uno de los finales de temporada más intensos y controvertidos de los últimos años.
