Helmut Marko, la figura clave detrás del dominio de Red Bull, dejará el equipo a finales de 2025 y, según reportes, recibirá un pago cercano a €10 millones que cubre su salario de 2026. Tras casi dos décadas y media en la estructura que creó campeones, su salida —y el jugoso acuerdo económico asociado— marca el fin de una era en Milton Keynes.

La noticia importa porque cambia el mapa de poder dentro de la escudería que domina la F1: la retirada de Marko abre interrogantes sobre la estabilidad del proyecto, la gestión de talento y la estrategia deportiva que tanto influyó en la llegada y consolidación de pilotos y directivos. Para los aficionados, es más que una cifra: es el adiós de quien moldeó la cultura ganadora de Red Bull.

Para los fans de F1 en LATAM, la dimisión tiene eco especial: Red Bull ha sido el equipo que más oportunidades y visibilidad ha dado a pilotos latinos y a carreras icónicas en el calendario. Además, si Checo Pérez aparece en los movimientos internos del equipo, su futuro y papel se observan con lupa; la salida de Marko puede afectar decisiones sobre talento, apoyo y rumbo estratégico que impactan directamente a pilotos como él.

El pago millonario y la marcha de una figura tan influyente encienden debates sobre lealtad, gestión y el costo humano y económico del éxito en la Fórmula 1. Los próximos meses serán cruciales para ver quién toma las riendas y cómo eso repercute en la pista y en la narrativa del campeonato.