Charles Leclerc advirtió que 2026 es la oportunidad decisiva para que Ferrari vuelva a pelear por campeonatos tras una 2025 decepcionante en la que el equipo sacrificó desarrollo del coche de este año para centrarse en la nueva normativa de 2026. Leclerc, que sigue bajo contrato largo con la Scuderia pero con interrogantes sobre su futuro si el proyecto no rinde, exigió resultados: el nuevo reglamento es la última ventana para resucitar el rendimiento y su propio sueño de liderar a Ferrari hacia la gloria.

Para los aficionados de F1 en LATAM esto importa de forma directa: Ferrari es una marca con enorme seguimiento en la región y cualquier giro dramático —fichajes, salida de talento o un coche revolucionario en 2026— cambiará el mapa competitivo y las pasiones en las tribunas y pantallas. Además, la posibilidad de que Leclerc evalúe su continuidad añade una capa extra de tensión: si el monegasco se va o triunfa, ambos escenarios generan repercusiones mediáticas y deportivas que mantienen a los seguidores latinoamericanos en vilo.

La historia tiene un pulso intenso: la Scuderia ya ha movido piezas —incluso incorporaciones de aerodinámica desde rivales— y la dirección del equipo presiona para que la autocrítica se transforme en rendimiento real de cara a 2026. Los próximos movimientos en Maranello decidirán si el “ahora o nunca” de Leclerc es el inicio de un renacer o el clímax de una era fallida; para los fans, será una temporada que se vivirá con pasión, debates y alta expectación cada fin de semana.