Lando Norris es oficialmente CAMPEÓN del Mundo de Fórmula 1. En una temporada de infarto, el británico de McLaren se coronó en el último GP de Abu Dhabi, cerrando el año con un podio que le bastó para ganar el título por apenas dos puntos sobre Max Verstappen. Una batalla épica, decidida al límite, con estrategias arriesgadas, errores, remontadas y una presión brutal hasta la última vuelta.

Este título es histórico: Norris se convierte en uno de los 35 campeones de F1 en la historia, y lo hace derrumbando el reinado de Verstappen, un rival que ha llevado el rendimiento al extremo. Para los fans de F1 en LATAM, esto es un terremoto: prueba que incluso los “buenos” pueden ganar, que la constancia y la cabeza fría valen tanto como el talento puro. Es un campeón moderno, cercano, humano, y eso lo hace aún más especial.

Y en medio de este caos, Sergio Pérez sigue siendo clave: su papel como escolta de Verstappen fue vital para mantener la presión sobre McLaren. Checo no ganó el título, pero su lucha constante en pista ayudó a mantener viva la tensión hasta el final. Ahora, con Norris campeón, la F1 entra en una nueva era: más abierta, más impredecible, y con héroes que se ganan el trono paso a paso.