La Fórmula 1 ha confirmado que todas las escuderías han firmado el Acuerdo Comercial Concorde para 2026–2030, asegurando la distribución de ingresos y el marco económico del deporte en la nueva era técnica que arranca en 2026. Esta confirmación llegó junto a la promesa de que el Acuerdo de Gobernanza —la otra pieza clave que regula entrada de equipos, votos y normas internas— se finalizará en breve.
Este movimiento es trascendental porque sella cómo se repartirán los multimillonarios ingresos, cómo se calculan las tasas por nuevas entradas (como la de Cadillac) y dota de estabilidad financiera justo cuando cambian motor y chasis, lo que afectará la competitividad en pista.
Para los fans de Latinoamérica, esto significa que la F1 entra en un ciclo estable hasta 2030: más recursos para ampliar calendarios, patrocinios y posibilidades de inversión en pilotos y equipos, lo que puede traducirse en más presencia mediática y oportunidades para talentos latinos en la parrilla.
La noticia añade tensión porque la parte de gobernanza, firmante junto a la FIA, todavía está pendiente y determina poder real sobre decisiones deportivas y comerciales; cualquier fricción ahí podría alterar lo pactado comercialmente y provocar nuevos conflictos entre equipos y federación.
Checo Pérez aparece como figura central del interés regional: como uno de los pilotos latinoamericanos de máxima proyección, cualquier cambio estructural que aumente inversión o visibilidad puede potenciar su protagonismo y el de la afición mexicana en la F1.
